miércoles, 5 de agosto de 2009

Cerro Mauco, Curacaví, Región Metropolitana, 1.471 msnm.
Domingo 2 de Agosto, el objetivo fue recorrer un lugar considerado reserva ecológica de la región metropolitana y hacer cumbre en el Cerro Mauco.
A las 9:15 de la mañana aproximadamente, 37 malayos e invitados respondimos en fila al desafío.
Así como otros invitados, aceptaron el desafío Hans y Claudia, dos amigos suizos que lograron junto al grupo la meta. La primera foto tomada del grupo, antes de partir y la otra recibiendo las instrucciones iniciales y de la ruta.

El paisaje que nos esperaba... sumergiéndonos en un bosque que me recordó la ruta a la base de las Torres del Paine, lleno de boldos, litres y vegetación mediterránea.

A medida que subíamos alcanzamos panorámica del calle.

Una parada para reponer fuerzas y coordinarnos para actividades complementarias a las subidas...

Claudia y Hans, fueron muy bien recibidos por malayos, siempre acogedores.

En el descanso antes de la cumbre, mostrando mandarina color de malayo y Vero con Ricardo posando antes de lograr el objetivo: cumbre del Mauco.

Lulú también tomando agua antes de llegar a la cumbre y una del grupo en ascenso.

Algunas imágenes de flora y fauna.


A las 12:45 (el reloj estaba adelantado) llegamos a la cumbre y de ahí... a BRINDAR!!!

Ricardo sacó manjares de primera calidad...

¡Qué gustillo... jamón serrano, queso y vino!!
Si vino y no toma vino, ¿a qué vino? Espontáneas del compartir en cumbre y del paisaje. En el cielo, un águila pequeña.


¡¡SALUD!!

Si -decía Samuel, nuestro excelente guía- a lo lejos el Aconcagua!

Miguel, Jorge y Marcos. En la siguiente Vero y Gustavo y una de las oficiales del grupo en cumbre!


Una mochila bien equipada... y la otra...mmm... después de la cota mil, todo es peluseo!

Con Hans y Claudia, compartiendo una andanza de cerros...

Con Vero... próxima compañera de "El Plomo"... y de bajada, varios malayos aportaron con la limpieza del cerro

Despacio bajamos para no caer... las caras mostraron que igual fue un arduo sendero...

Ya casi llegamos. Parte del grupo se fue a tomar ChiCha de Curacaví, y algunos recibimos un regalo: precioso atardecer. Otra jornada donde pudimos alimentar la amistad, el alma y el cuerpo.

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